Hace un tiempo me fui con un amiguete de San Sebastián a ver una ciclogénesis explosiva en un arranque de esos que te dan de vez en cuando. Anunciaban olas de entre 5 y 10 metros que luego se quedaron en apenas 3 ó 4 …suficiente para un tío de secano como yo y claramente insuficiente para los donostiarras acostumbrados a esos embites de los mares del norte de España. En la última foto podéis haceros una idea de la altura comparadas con la imagen de Txelis entre la escollera que hay junto al Kursaal.

No pudimos cenar (pecado mortal en Donosti), pero lo compensamos con las risas y un almuerzo mañanero antes de regresar a casa.

Estamos decidiendo para decorar su casa, pero ninguno de los dos somos objetivos.

¿Cuál te gusta más?

🙂