Esta noche, mi querido Andrés no me ha arrancado una sonrisa, como suele hacer siempre que hablamos, hoy me ha dejado helado.
Me ha dicho que Rodney Smith nos ha dejado.
Estábamos preparando su llegada a Barcelona en Marzo, queríamos darle una sorpresa, una sesión de fotos en un sitio emblemático, y,por desgracia, la sorpresa nos la ha dado él a nosotros.
He ido a buscar a Selma al trabajo y nos hemos ido a brindar con una copa de vino por él, hemos hablado de cómo empezó todo, de cómo lo trajimos al Festival Internacional de Fotografía Teruel Punto Photo allá por el año 2010 (enlace TVE), y lo asombrado que se quedó al conocer la quietud de Albarracín. De cómo se fijó en el perfil de Maribel a la que quería retratar aunque al final no pudo ser…

Enseguida congeniamos, y nos encargó la difusión y venta de su obra. Hicimos exposiciones en Zaragoza (Galería Spectrum Sotos), Logroño (Casa de la Imagen), Almería (Centro Andaluz de la Fotografía)… En todos lados quedaron encantados con la calidad y perfeccionismo de sus imágenes, el trasfondo enigmático de sus obras, la elegancia y doble sentido de su surrealismo.
Se va un depredador de la belleza.

Cuando visité con Maribel su casa no sabía como iba a reaccionar cuando le pedí que le quería retratar, siempre había sido muy enigmático en sus autorretratos y solía esconderse tras la cámara o un reflejo de una ventana, pero accedió de mil amores cuando saqué esa pequeña cámara de juguete con la que yo mismo hacía fotos de pequeño.

Mi retrato homenaje a uno de los fotógrafos más elegantes, surrealistas y guasones que he conocido.

 

La última vez que contactamos vía Skype para concretar aspectos de su visita a Barcelona me preguntó por cómo andaba España y Europa, hablamos del avance de los “ismos” y lo que trae consigo la falta de cultura que potencian la mayoría de ellos. Al preguntarle por Estados Unidos salió inevitablemente el “candidato Trump” , le preocupaba que alguien así llegara al poder y que veía demasiado apoyo entre sus conciudadanos, yo le comenté entre risas que invirtiera en fábricas de pelucas. Al final la broma no resultó ser tal, aunque el pobre Rodney  no lo haya podido ver por si mismo.

“Llámame Roddy” insistía, nuestras conversaciones eran siempre amenas y nunca giraban en torno al dinero o la venta de su obra, siempre primaban la familia, el Festival, nuestras fotos…

Humor y Fotografía, así era.

Inteligente, elegante y cercano, así le recuerdo.
Mi más cálido abrazo para Leslie, sus hijos y toda su gente.
Te echaremos de menos Roddy.